Control de calidad del contenido web
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Publicar seguido es fácil. Sostener un estándar cuando publican cuatro personas distintas, no.
El control de calidad es la parte del trabajo que revisa lo que ya está escrito antes de que salga, y es lo que separa un blog que suma autoridad de uno que suma páginas.
Control no es lo mismo que gestión
La gestión de calidad define cómo se trabaja: quién escribe, con qué pauta, en qué plazo. El control es la inspección de cada pieza contra esa pauta, una por una.
Una empresa puede tener una gestión impecable y publicar textos malos, porque nadie revisa antes de apretar el botón. Y puede no tener ningún proceso escrito y publicar bien, si quien revisa sabe lo que hace.
Lo que no funciona es ninguna de las dos cosas, que es el caso más común.
Qué se revisa en una página antes de publicar
| Qué se comprueba | Qué pasa si falla |
|---|---|
| Que responda la consulta que persigue | Trae visitas que se van en segundos |
| Que no compita con una página propia | Las dos bajan |
| Que el dato tenga fuente verificable | Envejece sin que nadie lo note |
| Que los enlaces internos existan | Deja páginas sin fuerza y visitas en un error |
| Que las imágenes tengan descripción | Se pierde la entrada por imágenes |
La segunda fila es la que más daño hace y la que menos se mira, porque el problema no está en el texto nuevo sino en el que ya existía.
El control que se puede automatizar
Parte de esto no necesita criterio humano y conviene dejarlo en un script que corra antes de cada publicación.
- Enlaces rotos, internos y salientes.
- Imágenes sin descripción o sin comprimir.
- Etiquetas duplicadas entre páginas.
- Reglas de estilo, como la extensión de los párrafos.
Lo que sí necesita criterio es si el texto aporta algo que no estaba antes. Eso ninguna herramienta lo resuelve, y es justamente el punto donde se decide si la página va a posicionar.
Cada cuánto se revisa lo ya publicado
El control no termina al publicar. Un dato correcto en marzo puede estar mal en septiembre, y una página que rendía puede quedar atrás porque alguien escribió algo mejor.
Una revisión anual de todo lo publicado, con una decisión por página, es lo que evita que el sitio se llene de contenido que ya no sostiene nada. Eso es una auditoría de contenido.
Quién revisa cuando el equipo es de dos personas
En una empresa chica no hay editor, y la tentación es saltarse el paso. Lo que funciona ahí es separar los momentos, no las personas: escribir un día y revisar al siguiente, con la lista delante.
Leer el texto propio recién escrito no sirve, porque la cabeza completa lo que falta. Con un día de distancia aparecen las frases que no dicen nada y los datos que nadie comprobó.
Y cuando hay alguien más, conviene que revise quien no escribió, aunque sepa menos del tema. Las preguntas de alguien que no es experto son las mismas que va a hacerse el lector.
Cómo lo planteamos nosotros
Con revisión antes de publicar, no después, y con las reglas escritas para que no dependan de quién revise ese día. Es la parte menos visible del servicio y la que más evita rehacer.
El marco general de cómo se organiza eso está en gestión de calidad del contenido web.