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Control de calidad del contenido web

3 min de lectura

Publicar seguido es fácil. Sostener un estándar cuando publican cuatro personas distintas, no.

El control de calidad es la parte del trabajo que revisa lo que ya está escrito antes de que salga, y es lo que separa un blog que suma autoridad de uno que suma páginas.

Control no es lo mismo que gestión

La gestión de calidad define cómo se trabaja: quién escribe, con qué pauta, en qué plazo. El control es la inspección de cada pieza contra esa pauta, una por una.

Una empresa puede tener una gestión impecable y publicar textos malos, porque nadie revisa antes de apretar el botón. Y puede no tener ningún proceso escrito y publicar bien, si quien revisa sabe lo que hace.

Lo que no funciona es ninguna de las dos cosas, que es el caso más común.

Qué se revisa en una página antes de publicar

Qué se compruebaQué pasa si falla
Que responda la consulta que persigueTrae visitas que se van en segundos
Que no compita con una página propiaLas dos bajan
Que el dato tenga fuente verificableEnvejece sin que nadie lo note
Que los enlaces internos existanDeja páginas sin fuerza y visitas en un error
Que las imágenes tengan descripciónSe pierde la entrada por imágenes

La segunda fila es la que más daño hace y la que menos se mira, porque el problema no está en el texto nuevo sino en el que ya existía.

El control que se puede automatizar

Parte de esto no necesita criterio humano y conviene dejarlo en un script que corra antes de cada publicación.

  • Enlaces rotos, internos y salientes.
  • Imágenes sin descripción o sin comprimir.
  • Etiquetas duplicadas entre páginas.
  • Reglas de estilo, como la extensión de los párrafos.

Lo que sí necesita criterio es si el texto aporta algo que no estaba antes. Eso ninguna herramienta lo resuelve, y es justamente el punto donde se decide si la página va a posicionar.

Cada cuánto se revisa lo ya publicado

El control no termina al publicar. Un dato correcto en marzo puede estar mal en septiembre, y una página que rendía puede quedar atrás porque alguien escribió algo mejor.

Una revisión anual de todo lo publicado, con una decisión por página, es lo que evita que el sitio se llene de contenido que ya no sostiene nada. Eso es una auditoría de contenido.

Quién revisa cuando el equipo es de dos personas

En una empresa chica no hay editor, y la tentación es saltarse el paso. Lo que funciona ahí es separar los momentos, no las personas: escribir un día y revisar al siguiente, con la lista delante.

Leer el texto propio recién escrito no sirve, porque la cabeza completa lo que falta. Con un día de distancia aparecen las frases que no dicen nada y los datos que nadie comprobó.

Y cuando hay alguien más, conviene que revise quien no escribió, aunque sepa menos del tema. Las preguntas de alguien que no es experto son las mismas que va a hacerse el lector.

Cómo lo planteamos nosotros

Con revisión antes de publicar, no después, y con las reglas escritas para que no dependan de quién revise ese día. Es la parte menos visible del servicio y la que más evita rehacer.

El marco general de cómo se organiza eso está en gestión de calidad del contenido web.

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