¿Es viable tu proyecto digital?
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La viabilidad de un proyecto es el análisis que responde si conviene hacerlo antes de gastar en hacerlo. En proyectos digitales casi nunca se hace, y después se explica la decisión como si hubiera sido obvia.
Las cuatro viabilidades
El análisis clásico separa cuatro preguntas distintas, y mezclarlas es lo que hace que las reuniones no lleguen a nada.
| Tipo | Pregunta | En un proyecto digital |
|---|---|---|
| Técnica | ¿Se puede hacer? | ¿La plataforma permite lo que se quiere? |
| Económica | ¿Se paga solo? | ¿El margen cubre la inversión y en cuánto tiempo? |
| Operativa | ¿Lo podemos sostener? | ¿Quién actualiza esto en el mes seis? |
| Comercial | ¿Hay demanda? | ¿Cuánta gente busca esto al mes? |
La comercial es la única que se puede medir antes de invertir un peso, y es la que se salta casi siempre.
La ventaja que tiene un proyecto digital
En un negocio tradicional, estimar la demanda exige estudios de mercado, encuestas y supuestos. En el canal orgánico la demanda está publicada: el volumen de búsqueda mensual de cada consulta.
No es la demanda total del mercado, pero es un piso real y verificable. Si nadie busca lo que se piensa vender, el proyecto puede ser técnicamente perfecto y aun así no tener a quién llegar.
Cómo se arma el número económico
Con cuatro datos basta para un cálculo honesto: volumen de búsqueda del grupo de consultas, una tasa de clic razonable según la posición, la tasa de conversión del sitio y el margen por venta.
Mil búsquedas al mes, un diez por ciento de clics si se llega a los primeros lugares, un dos por ciento de conversión y cien mil pesos de margen dan dos clientes y doscientos mil pesos mensuales. Eso define si la inversión se sostiene o no.
Conviene calcularlo con la estimación pesimista. Si funciona con los números malos, la decisión es fácil.
La viabilidad operativa es la que hunde más proyectos
Se aprueba el presupuesto, se lanza el sitio, y a los cuatro meses no hay nadie asignado a mantenerlo. El proyecto no fracasó por la inversión: fracasó porque nunca se definió quién lo sostenía.
Por eso la pregunta "¿quién hace esto en el mes seis?" debería estar en la primera reunión y no en la quinta. Ahí entra la diferencia entre mantenimiento preventivo y correctivo.
Cuándo la respuesta honesta es no
Hay tres señales que, juntas, hacen que no valga la pena: volumen de búsqueda bajo, competidores con muchos años de ventaja y un margen por venta que no aguanta meses de espera.
Decirlo a tiempo es parte del trabajo. Un proyecto que no es viable a doce meses puede serlo a veinticuatro, o puede ser viable en otro segmento más específico donde la competencia es menor.
El orden que recomendamos
Primero la demanda, porque es la única que se mide gratis. Después lo económico con números pesimistas. Y solo entonces lo técnico y lo operativo, que son los que cuestan dinero resolver.
Si quieres partir por la demanda de tu caso concreto, es lo primero que miramos al preparar una propuesta de posicionamiento, con los rangos de inversión y plazo puestos sobre la mesa en precios.
Cuánto hay que poder sostener antes de que entre nada está en invertir antes de que entre la venta.
Y lo que cuesta no decidir, que casi nunca se calcula, está en el costo de postergar.